Convocatoria

El diseño de packaging en tiempo de crisis. Enfoque sistémico e implicancias éticas del proyecto, entre impactos medioambientales y cambios sociales.

RChD: Creación y Pensamiento
Vol.5, Nº9 / NOV 2020
ISSN 0719–837X

Editor invitado

Erik Ciravegna, PhD, Pontificia Universidad Católica de Chile, erik.ciravegna@uc.cl

Fechas importantes                                                                                                 

Envío de artículos: 30 de junio de 2020 
Aceptación: agosto de 2020
Publicación: noviembre de 2020

Resumen

El packaging es un artefacto complejo y presenta una naturaleza polifacética. En el sistema actual de producción y consumo, representa una herramienta imprescindible para el producto: es una cáscara de protección indispensable para asegurar la conservación y seguridad de su contenido; además, actúa como una interfaz esencial para garantizar, instrumental y comunicacionalmente, la puesta en contacto y la interacción con los usuarios. En determinados contextos y situaciones –por ejemplo, en condiciones de emergencia– el envase puede jugar un papel clave, asegurando el acceso a agua potable, comida y medicamentos, contribuyendo a prevenir la difusión de enfermedades y, finalmente, a salvar vidas.

Sin embargo, las graves crisis que afectan al planeta a nivel global, están dejando nuevamente en evidencia problemas relacionados con las desigualdades socioeconómicas y las consecuencias del cambio climático, poniendo particular énfasis en las responsabilidades del packaging –y, más específicamente, de los plásticos– respecto al consumo de recursos, la producción de residuos y la contaminación del medioambiente. Envases y embalajes representan la huella visible del impacto de la actividad humana y, por ende, pueden ser percibidos como la expresión tangible de los excesos e injusticias de los modelos actuales, un símbolo de lo efímero y lo innecesario.

En este escenario, las controversias provocadas por el packaging requieren una reflexión, según una perspectiva crítica y un enfoque sistémico, sobre las funciones y responsabilidades de este artefacto diseñado, y sus impactos en la sociedad y el medioambiente. La invitación es que investigadores, docentes y profesionales del área contribuyan a esta reflexión, con artículos académicos centrados en las implicancias éticas del proyecto de packaging y, al mismo tiempo, en el papel de dirección, mediación y síntesis proyectual que juega el Diseño, como disciplina y como práctica, en el sector de los envases y embalajes.

Convocatoria

En el contexto contemporáneo, el packaging es un artefacto complejo que ha ampliado considerablemente sus funciones con el tiempo. Como objeto de uso, ha consolidado su naturaleza de “cáscara” de protección que preserva el producto, alargando su vida útil y garantizando su seguridad; permite almacenarlo, transportarlo y ponerlo a la venta; favorece la interacción física con el usuario, facilitando la manipulación del contenido y de su contenedor. En la vida cotidiana, y especialmente en situaciones de emergencia –como las que estamos viviendo en la actualidad, en el ámbito sanitario y social–, envases y embalajes aseguran el acceso a recursos esenciales como agua, comida y medicamentos, contribuyen a prevenir la difusión de enfermedades y hasta pueden salvar vidas.

Desde otra perspectiva, el packaging se ha afirmado como un poderoso medio de comunicación.  Ha potenciado sus cualidades expresivas, caracterizadas por funciones de tipo apelativo-conativo, persuasivo-seductivo, emotivo-poético, entre otros, constituyendo una de las herramientas más eficaces del sistema de marca. A través del etiquetado, se ha transformado en un soporte indispensable para transmitir contenidos informativos y prescriptivos –relacionados tanto con el contenido como su contenedor– relevantes para la seguridad y la salud de las personas, y el cuidado del medioambiente. Por su difusión masiva en la vida cotidiana, se ha convertido en un verdadero mass medium, que al difundir mensajes de distinta índole, no solamente orienta los comportamientos de compra y consumo, sino también contribuye a construir imaginarios, a formar el gusto de las personas, a determinar su estética cotidiana.

Por su complejidad, un proyecto de packaging requiere la intervención de diferentes habilidades y la participación de múltiples disciplinas y, por ende, implica adoptar un enfoque sistémico. Un envase debe entenderse como el resultado de un conjunto integrado de elecciones realizadas por una pluralidad de actores que desempeñan, cada uno, un rol específico –directo o indirecto– en su definición. Dentro de este ecosistema, el Diseño juega un papel relevante de dirección, mediación y síntesis proyectual: diseñar un packaging significa dar forma a soluciones que sean lugar de convergencia de perspectivas, necesidades y elecciones expresadas por las distintas partes involucradas en el desarrollo de un producto, y las múltiples funciones del artefacto, conectando la dimensión comunicativa a la dimensión más estrictamente prestacional y operativa.

Por su trascendencia en el sistema económico y sociocultural contemporáneo, el packaging ha sido objeto de constante innovación, en particular en el ámbito tecnológico, con la finalidad de mejorar la eficiencia del envase como objeto de uso; y por otra parte, para reducir sus impactos en el medioambiente, aplicando criterios de circularidad en los procesos de producción y consumo. Se ha experimentado con la dimensión comunicacional de los envases, generando una mejora sustancial en la entrega de información, amplificando la identidad de marca, ampliando la cantidad y variedad de mensajes trasmitidos, hasta transformar el packaging en un medio de comunicación masiva capaz de orientar las elecciones y comportamientos de las personas, y difundir recomendaciones y advertencias con finalidad social o medioambiental.

Sin embargo, envases y embalajes han sido objeto también de fuertes polémicas. El packaging, al ser un artefacto complejo –necesario, pero al mismo tiempo efímero–, con amplia difusión en la vida cotidiana e impactos significativos en la sociedad y el medioambiente, ha generado inevitables controversias. Las desigualdades a nivel socioeconómico y la profunda inestabilidad política generadas por las graves crisis que afectan al planeta –desde el cambio climático hasta los últimos acontecimientos ocurridos a nivel mundial (los estallidos sociales y la más reciente emergencia sanitaria producida por la pandemia COVID-19) –, ponen nuevamente en cuestión los sistemas de producción y consumo actuales, dando particular resonancia al problema de la gestión de residuos y los costos que implican los envases, especialmente los plásticos, tanto en términos económicos, como sociales y ecológicos. El packaging es considerado por parte de un segmento importante de la opinión pública como una de las principales causas de la contaminación global, la huella visible de la actividad humana en el planeta, un símbolo de lo innecesario y la expresión tangible de los excesos de los modelos actuales.

En el marco antes descrito, el Diseño es llamado una vez más a reflexionar críticamente sobre las controversias provocadas por los envases y embalajes, respecto a sus funciones, responsabilidades e impactos. En este sentido, es crucial que las implicancias éticas del proyecto tomen un nuevo centro para los diseñadores. Además, es fundamental potenciar el enfoque sistémico con el cual abordar artefactos complejos como el packaging, fortaleciendo el papel de dirección, mediación y síntesis proyectual que juega el Diseño en la convergencia de las perspectivas y necesidades expresadas por el ecosistema de actores involucrados en el desarrollo de un producto.